Bridget Wade mira cada día por el microscopio. Allí ve conchas fósiles de millones de años. Ella dice que lo mejor de su trabajo son sus estudiantes, que vienen de muchos países. Wade no planeó esta vida: quiso estudiar literatura inglesa en la universidad, pero sus notas no fueron suficientes. Hoy dice que ese momento cambió su vida.
Bajo el microscopio hay foraminíferos planctónicos. Son seres marinos de una sola célula, muy pequeños, como un grano de arena. Tienen una concha dura. Cuando mueren, las conchas caen al fondo del mar y se acumulan año tras año. Wade estudia esas conchas para conocer la temperatura del mar en el pasado.
Muchas de estas conchas tienen forma de espiral, como un caracol. Algunas especies giran casi siempre a la izquierda y otras casi siempre a la derecha. En 1959, el geólogo marino David Ericson estudió cientos de conchas del Atlántico Norte. Vio que en las épocas frías las conchas giraban a la izquierda y en las épocas cálidas, a la derecha. Él pensó que la causa era la temperatura del agua.
Pero esa idea no era correcta. En 2006, la investigadora Kate Darling mostró con estudios genéticos que las conchas de la izquierda y las de la derecha eran dos especies diferentes. En 2013, la científica Yurika Ujiié estudió varias especies de muchos océanos y vio que la dirección no seguía la temperatura.
El equipo de Wade encontró algo nuevo. Reunió los datos de cincuenta años y estudió conchas de hasta 56 millones de años. Vio que varias especies cambiaron de dirección al mismo tiempo en el Atlántico, el Índico y el Pacífico. Una especie, Pulleniatina obliquiloculata, gira casi siempre a la derecha desde hace 860.000 años. Antes cambiaba de dirección cada pocos miles de años, y en todo el mundo. Wade dijo que fue una gran sorpresa, porque un cambio local es más fácil de explicar.
Wade cree que la respuesta son especies escondidas. Una especie nueva y más fuerte puede ocupar todo el océano y llevar su dirección con ella. Wade lo compara con una variante de la covid-19: primero aparece en un lugar y después se extiende casi por todas partes.
