Mohammed Jaweed Azmath y Ayub Ali Khan trabajaban en Nueva Jersey. Vendían periódicos en una estación de tren en Newark. Trabajaban doce horas al día. Vivían en un apartamento pequeño en Jersey City. Mandaban dinero a su familia, en India.
El 11 de septiembre de 2001, los dos hombres tomaron un avión en Newark. El avión paró en St. Louis. Entonces compraron billetes de tren para Texas. Llevaban dos cúteres, tinte negro para el pelo y unos 5.600 dólares. Dijeron a la policía que querían abrir un puesto de fruta. El 12 de septiembre, la policía los bajó del tren en Fort Worth.
Al principio la policía pensó en drogas. Después el FBI pensó en terrorismo. Los dos hombres tenían el pelo muy corto. Para el FBI, eso era una señal mala.
Un amigo, Rashed Mazhar, habló con la prensa. Dijo que los dos hombres perdieron su trabajo en Newark. Dijo que iban a San Antonio para buscar otro trabajo. Dijo que no eran terroristas.
El secreto de los dos hombres era otro. Tenían pasaportes falsos. Azmath dijo una edad falsa para tener un visado. Al final, un juez en Nueva York no habló de terrorismo. Azmath y Shah recibieron doce meses y un día de prisión por fraude con tarjetas de crédito.
Azmath llegó a Hyderabad a las dos de la mañana, un viernes de enero de 2003. Tenía treinta y dos años. Estuvo catorce meses en prisión.
Azmath contó los interrogatorios. Dijo que el FBI le dijo que él atacó el World Trade Center y que era de Egipto. Dijo que la luz de la prisión estaba encendida las veinticuatro horas y que no podía dormir. Dijo que pasó muchos días con mucho frío. ¿Y ahora? Dijo que iba a descansar unos días y empezar otra vez.
