El viernes por la mañana, el edificio de Morandé 440, en Santiago, abrió como cualquier otro día. Había una diferencia: el hombre que había dirigido durante casi treinta años el Conservador de Bienes Raíces, Comercio y Aguas ya no debía estar adentro. Carlos Miranda, de sesenta años, conservador de Hipotecas y Gravámenes, llegó temprano con una preocupación concreta: temía encontrar a Luis Maldonado Croquevielle en su escritorio, trabajando como si nada hubiera cambiado. Maldonado había trabajado toda la jornada del jueves y se había ido por la tarde sin decir nada a nadie. Miranda ya había avisado a los fiscales judiciales de la Corte de Apelaciones de Santiago, y por eso ese viernes dos fiscales judiciales, Javiera González y Jorge Norambuena, se instalaron en el edificio, hablaron con Miranda y recorrieron piso por piso pidiendo los carnés de identidad a los funcionarios. Cerca de las diez y media, Maldonado entró. Dio una vuelta por el primer piso, saludó a quienes hasta la tarde anterior habían sido sus empleados y se encontró con los fiscales. Según personas que estaban dentro, cuando se cruzó con Miranda, los dos hombres no se saludaron.
Maldonado tenía ochenta y un años y sus funciones habían terminado oficialmente a las 23:59 de la noche anterior, por la Ley 21.772. Su presencia en las oficinas no significa que haya firmado algo ni realizado algún acto del cargo después de esa hora.
Esa ley reformó el sistema notarial y registral de Chile y entró en vigencia el 2 de abril de 2026. Hizo algo que el país había discutido durante décadas sin resultado: terminó con el carácter vitalicio de estos cargos y fijó una edad máxima de setenta y cinco años para notarios, conservadores y archiveros. Los nuevos titulares se elegirán mediante concursos públicos organizados por el Servicio Civil.
Maldonado había empezado en Santa Cruz en 1979 y en 1983 pasó a Rancagua. En 1997 murió el conservador de Santiago y quedó libre el cargo más deseado del país. En esa época, los jueces de la Corte de Apelaciones entrevistaban a los candidatos y luego el Presidente elegía de una lista corta. En 2001, Maldonado reconoció abiertamente que había conversado intensamente con todos los jueces de la corte. Fue el Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle quien lo llamó por teléfono para avisarle. Asumió el 16 de diciembre de 1997. En los pasillos de los tribunales se comentaba que el cargo había quedado en manos del hijo de un exministro de la Corte Suprema y hermano de una jueza. Su declaración de patrimonio e intereses incluye veintinueve propiedades.
La crítica principal nunca fue el dinero, sino quiénes trabajaban para él. Investigaciones periodísticas encontraron en el Conservador de Santiago a hijos, sobrinos, una nuera, un ahijado y personas cercanas a sus amistades. En 2022 se identificaron al menos quince familiares o amigos suyos empleados en la institución. En 2023, la unidad de investigación de Radio Bío Bío documentó que en la planilla también había parientes de jueces, de parlamentarios y de notarios.
La nueva ley prohíbe que notarios, archiveros y conservadores contraten en sus oficinas a sus parientes directos o a sus cónyuges.
Maldonado peleó hasta el final. El Ministerio de Justicia decretó su salida en julio y él presentó dos recursos, pero ninguno cambió la fecha. En marzo entregó una lista con tres abogados como posibles reemplazantes. La corte respondió que esa lista no se consideraría: el reemplazante interino debe ser propuesto por el fiscal judicial correspondiente. Por eso Miranda era el hombre que llegó temprano ese viernes.
No se fue solo. Ese mismo viernes, treinta y cinco notarios, conservadores y archiveros mayores de setenta y cinco años dejaron sus cargos. Su edad promedio era de ochenta y un años, y entre ellos estaba Alfonso Barrientos, de noventa y seis, conservador y archivero de Los Andes. Las oficinas siguen abiertas con titulares interinos.
En un mensaje a los funcionarios, Miranda los invitó a seguir trabajando con calma y responsabilidad, en un ambiente de respeto mutuo. Mientras tanto, como único titular que queda, recibirá las ganancias de tres registros hasta que el Servicio Civil abra el concurso para reemplazar a Maldonado. La institución ya tiene listos los perfiles de los cargos.
