Washington Roebling era el ingeniero jefe del puente de Brooklyn, en Nueva York. En 1871 bajó a un cajón neumático del puente porque quería ver cómo trabajaban sus hombres. Cuando salió, estaba muy enfermo. Quedó paralizado para el resto de su vida.
Un cajón neumático era una caja enorme en el fondo del río. Dentro había aire a mucha presión. Este aire no dejaba entrar el agua, y así los hombres podían cavar abajo y construir la base del puente. El método era rápido y barato, pero tenía un problema: muchos trabajadores se enfermaban.
Hoy esta enfermedad se llama enfermedad por descompresión. Cuando la presión baja muy rápido, se forman burbujas en la sangre. Las personas sienten dolor en el cuerpo, tienen picor y no pueden respirar bien. Pero en la década de 1870 nadie sabía la causa.
Roebling empezó a trabajar en el puente en mayo de 1870. El puente iba a unir Manhattan y Brooklyn. Sus cajones eran más grandes que todos los cajones anteriores. La idea del puente era de su padre, John A. Roebling, pero el padre murió al principio de la obra.
Un médico, Andrew H. Smith, cuidaba a los trabajadores. Vio 86 casos de la enfermedad. Les daba medicinas, pero no podía evitar la enfermedad porque no conocía su causa.
Roebling estaba preocupado porque cada vez había más enfermos y más muertos. Por eso paró la obra a unos 24 metros de profundidad, antes de llegar a la roca. Puso la torre de Manhattan sobre arena. Después pasó muchos años enfermo.
Su esposa lo ayudó mucho. En mayo de 1883, un periódico de Sacramento contó una historia. Unos hombres de varias fábricas viajaron a Nueva York para hablar con Roebling. Pero se sentaron con la señora Roebling. Ella sabía mucho de ingeniería y resolvió sus problemas. El puente se abrió ese mismo mes.
Abram S. Hewitt habló en nombre de la ciudad de Nueva York. Dijo que el nombre de Emily Warren Roebling siempre iba a estar unido al puente. También habló de la familia: el padre murió y el hijo quedó enfermo. Al final, pidió a todos recordar a los trabajadores sin nombre. Ellos construyeron el puente con valor, abajo, en los cajones bajo el río.
