A finales de diciembre de 2011, un joven israelí de veintitrés años fue detenido en el sur de Chile. Se llamaba Rotem Singer. La policía dijo que él había provocado un incendio en el Parque Nacional Torres del Paine, uno de los paisajes más fotografiados del mundo. Su padre, Hezi Singer, habló en la radio militar israelí y dijo que su hijo no pudo causar ese desastre, porque estaba a un kilómetro del fuego cuando sus amigos lo despertaron. Para el padre, las autoridades chilenas buscaban un culpable fácil.
La acusación era pequeña, pero el resultado fue enorme. Según la agencia Associated Press, los compañeros de viaje de Singer contaron que él quemó papel higiénico después de ir al baño y no apagó bien el fuego. El fiscal de la región, Juan Meléndez, dijo que el joven reconoció que, por descuido, dejó que el fuego empezara.
Cuando Singer fue detenido, el fuego ya había quemado unos 110 kilómetros cuadrados de bosque y 400 turistas habían salido del parque. Más de 560 bomberos trabajaban en el incendio y el gobierno declaró estado de emergencia. Las autoridades dijeron que el área quemada era casi el cuatro por ciento del parque.
Torres del Paine está en la Patagonia chilena. Tiene montañas de granito, glaciares y lagos de colores. El parque es famoso por su viento, y los meses de más viento, de noviembre a enero, son también los meses de más turistas. Ese verano había también grandes incendios en otras regiones del país. El presidente Sebastián Piñera dijo que el fuego del parque podía durar semanas.
La familia del joven no creía la historia. Su abuelo, Gilad Harel, dijo al periódico israelí Yediot Aharonot que las acusaciones eran muy extrañas y que Rotem era una persona responsable.
Singer fue detenido el 31 de diciembre y luego salió en libertad, pero sin pasaporte y con la orden de quedarse en la Patagonia.
El caso terminó en febrero, y terminó con árboles. Un tribunal de Puerto Natales le ordenó pagar 10.000 dólares al Estado de Chile y hacer dos años de trabajo comunitario para el Fondo Nacional Judío. El fondo ayudaría a reunir dinero para plantar 50.000 árboles nuevos en Torres del Paine. Con este acuerdo, Singer no quedó como culpable del incendio. Después, él continuó su viaje de mochilero.
