El 30 de agosto de 1916, un barco pequeño llegó cerca de la isla Elefante. Había mucha niebla. A las doce menos veinte de la mañana, la niebla se fue. Los hombres del barco vieron el campamento. El barco entró en la bahía.
El barco se llamaba Yelcho. Era un remolcador, un barco que tira de otros barcos. La marina de Chile era la dueña del barco. El Yelcho no tenía radio ni luz eléctrica ni calefacción. No era un barco bueno para el hielo. El capitán era Luis Alberto Pardo Villalón.
En la isla esperaban veintidós hombres. Eran los hombres de Ernest Shackleton. Su barco, el Endurance, quedó en el hielo y se rompió. Los hombres llegaron a la isla Elefante. Shackleton y cinco hombres salieron en un bote pequeño para buscar ayuda.
En la isla hace mucho frío. Hay nieve, niebla y mucho viento. Los hombres hicieron una casa con dos botes. Comían una vez al día. Comían pingüinos y pescado. Un hombre perdió los dedos de los pies.
Shackleton fue tres veces a la isla, pero el hielo paró los barcos. La cuarta vez fue con el Yelcho.
Shackleton vio a los hombres en la playa. Los hombres movían los brazos. Shackleton bajó a tierra. Les gritó: «¿Están todos bien?». En una hora, los veintidós hombres estaban en el barco.
El Yelcho llegó a Punta Arenas el 3 de septiembre. La gente recibió a los hombres con mucha alegría.
El gobierno británico ofreció mucho dinero a Pardo. Pardo dijo que no. Dijo que solo hizo su trabajo para la marina de Chile. Hoy hay un busto de Pardo en el lugar donde esperaron los hombres.
