Un poeta escocés habla en RóterdamRosetia Newsroom•3 minSkip article bodyEn junio de 1978, un poeta escocés llamado Sorley MacLean se presentó ante un público en Róterdam. Leyó poemas en gaélico escocés. El lugar era una gran sala de conciertos. Había muchos poetas de muchos países. Hablaban idiomas diferentes: catalán, turco, hebreo, japonés y más.Una mujer llamada Vera Illès escuchó a MacLean. Escribió sobre lo que oyó. Dijo que su gaélico sonaba antiguo y hermoso. Dijo que parecía venir de hace mucho tiempo.Illès escribió que la mejor parte de la velada fue escuchar tantos idiomas diferentes uno tras otro. Juntos hacían un sonido hermoso.Explicó algo importante. Cuando escuchas un poema en un idioma que no conoces, oyes el sonido del idioma. No entiendes las palabras. Pero oyes lo hermoso que es el idioma.Dos semanas después, un periódico entrevistó a MacLean. Le preguntaron por qué escribía en gaélico. Respondió que era su primer idioma, la lengua que había aprendido en casa, el idioma del pueblo al que pertenecía.MacLean dijo que ochenta mil personas hablaban gaélico escocés. Más gente estaba aprendiéndolo. El idioma no estaba muerto.El periódico le preguntó qué era importante en sus poemas. MacLean respondió que amaba los poemas que eran hermosos y emotivos. También amaba los poemas que tenían ideas. Dijo que le importaban las personas y el mundo. No escribía solo para otros poetas.MacLean habló sobre un poeta famoso llamado John Keats. Dijo que Keats tenía una idea sobre el mejor tipo de poesía. La mejor poesía viene de alguien que siente tristeza por el dolor del mundo y no puede dejar de pensar en ello. MacLean creía que esto era verdad.Pero MacLean tenía un problema. La mayoría de la gente ordinaria no leía poesía. Los poetas y la gente común estaban muy alejados. No sabía cómo resolver esto.Dijo que un antiguo poeta escocés llamado Robert Burns había llegado a la gente ordinaria. Burns era muy famoso. Pero MacLean no conocía a nadie más que hubiera hecho esto.MacLean dijo que el problema venía de las escuelas y los periódicos. Las escuelas no enseñaban a la gente a leer poesía. Los periódicos no mostraban poesía a la gente. Por eso la gente no la leía.Tres meses después, otro famoso poeta escocés murió. Se llamaba Hugh MacDiarmid. Tenía ochenta y seis años. Los periódicos holandeses escribieron sobre él.MacDiarmid escribía poemas muy difíciles. Usaba palabras gaélicas antiguas, palabras inglesas nuevas y palabras escocesas locales todas juntas. A otros poetas les encantaba su obra. Pero la mayoría de los escoceses no podían leerla.MacDiarmid amaba mucho a Escocia. También amaba el comunismo. Escribió poemas sobre Lenin. Quería que Escocia fuera independiente.MacDiarmid dijo que no quería volver al pasado. Dijo que Escocia era como un reloj roto. Quería arreglarlo.MacDiarmid recibió muchos honores. Las universidades le dieron títulos. Pero su propio pueblo no quiso honrarlo. Aun así, quería ser enterrado allí cuando muriera.En el verano de 1978, MacLean se presentó en Róterdam y habló en gaélico. Casi nadie allí entendía las palabras. Pero oyeron el sonido hermoso del idioma. Ese momento no fue una solución al problema. Pero mostró algo real y verdadero: la belleza de un idioma, incluso cuando la gente no podía entender las palabras.End of article bodySourcesresolver.kb.nl 1resolver.kb.nl 2resolver.kb.nl 3resolver.kb.nl 4